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Ana Isabel Ferreras
18/11/2016 – 02:20

Últimamente nos desayunamos día sí, día no, con noticias tan deslumbrantes como éstas: “Se destinan miles de euros para hacer estudios de diagnóstico de la provincia”, “Se aprueban planes por valor de tantos millones para reconvertir (una vez más) las zonas mineras”, “Autorizan tropecientos miles de eurazos para reforestar bosques quemados, potenciar las zonas reserva de la biosfera”, etc. etc. etc. ¡Y eso que todavía debemos miles de millones a Europa!…

Desde luego que a un buen puñado de gente, estos anuncios les vienen como anillo al dedo y van a hacer su agosto en pleno noviembre; no me cabe ninguna duda. Pero seamos serios: ¿cuántas veces se han aprobado planes, obras, proyectos, carreteras y no se han llegado a hacer? ¿Y cuántas veces más se han hecho multitud de cosas que no valen para nada?
Uno de los asuntos que más me revuelve el estómago es el monumental pastón que se han tragado con el cuento de las zonas mineras. Llevan casi medio siglo reconvirtiéndolas sin haber conseguido siquiera mantenerlas. Claro está que no tenían ninguna intención de hacerlo, ya que los únicos responsables de su muerte son los que inyectan dinero público para que desaparezcan, disfrazando su agonía entre agoreras esperanzas y demás quimeras. ¡Qué pena! Eso de consumir producto del exterior porque sale más barato que producirlo en el interior, parece que es lo que mejor saben hacer los que nos gobiernan.
Crear leyes para cambiar las reglas del juego y que dejen de llenarse los bolsillos los de siempre no entra dentro de las posibilidades reales de la sociedad en la que vivimos, así que seguiremos asistiendo a la crónica anunciada de la muerte de nuestras zonas rurales y de aquellas que en su día fueron algo industriales. Pero ahí siguen…. soltando dinero público para colocar amiguetes que elaboren informes y propuestas, la mayoría de las veces irrealizables, justificando las ayudas recibidas que al final para lo único que sirven es para sufragar gastos de personal técnico con cargo a tal y cual proyecto. Lo de los resultados y la aplicabilidad es irrelevante. Total pasan los años y luego la gente ni se acuerda. Se blanquea maqueando un poco algún local o casa reconvertida en sede de saraos varios, se cuelga la foto de grupo con la marca (placa conmemorativa) del político de turno y a correr, que si te vi, no me acuerdo.

Categorías: Opinión

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